RUDOLF VON LABAN
"El movimiento es la vida del espacio. No hay espacio sin movimiento ni movimiento sin espacio"

Exracto de Laban Documentary Raitre (1993) SemprArte: https://www.youtube.com/watch?v=iQUq94KJDYM
Para Laban, el espacio nace cuando nos movemos, pero al mismo tiempo, ese espacio define cómo nos relacionamos con los objetos y nuestro entorno. Tanto en la danza como en la arquitectura, el espacio es el escenario donde surge la expresión y se crea significado.
El coreógrafo entendía el cuerpo humano como un edificio estructurado y simétrico, y enseñaba que para bailar es esencial ser consciente de cómo interactuamos con otros cuerpos y el espacio que nos rodea. Geometría, espacio, cuerpo, …, son nexos que hacen inseparables a la Arquitectura y la Danza.

Bailarines en icosaedro de Laban Foto © Roland Wakins

Sus enseñanzas, afines a los elementos básicos de la arquitectura, se desarrollaron con movimientos que se podían determinar con geometría espacial, para lo que se valió de distintas formas geométricas y volumétricas (poliedros), siendo de mayor aplicación el icosaedro, pues consideraba que desde su interior (ya fuese un icosaedro físico o imaginario) el cuerpo podía comunicar mejor su relación con el espacio, transmitiendo toda su energía y emoción en la danza.
El nexo del coreógrafo con la geometría, era tal, que inventó un lenguaje compuesto por simbología geométrica, la “labanotación”, para expresar de forma precisa los distintos movimientos del cuerpo, su dirección, velocidad, energía y partes del cuerpo que intervienen en ellos, la cual, hoy día, se sigue utilizando como herramienta de escritura, a modo partitura, y también de enseñanza.
Kinesfera Hombre Vitrubio de Da Vinci Modulador de Le Corbusier





Laban impartiendo clases de danza Pabellón Philips de Le Corbusier y Xenaquis Movimientos con recorridos geométricos
El Pabellón Philips de Le Corbusier y Xenakis, una maravilla arquitectónica de 1958, exploró la inmersión sensorial a través de formas geométricas dinámicas. En la misma época, las teorías del movimiento de Rudolf Laban, representando los octaedros e icosaedros de su Kinesfera, buscaban desentrañar la esencia espacial, la geometría, el equilibrio y la dinámica del cuerpo en movimiento. Ambas disciplinas, la arquitectura vanguardista y la notación de la danza, convergen en las formas, el movimiento y la ocupación, creando experiencias que van más allá de lo estático y lo puramente visual.
